Lemi Murabak
Angustia
En aquel momento, la escena que se desarrolló ante mis ojos fue algo que nunca olvidaría. Mi madre, la Sra. Sanem, estaba de pie, con la mano temblorosa cubriéndose el rostro empapado en lágrimas. Sus sollozos resonaban en la gran sala, llenándola de desesperación y agonía. Una extraña energía rodeaba el palacio, creando una atmósfera aún más oscura para este terrible descubrimiento.
Mi padre, un hombre respetado y querido por todos, yacía sin vida en la cama. Pero la esce