En la imagen, una mujer yacía en un sofá de un bar. Su cabello desordenado cubría sus ojos, pero su nariz y labios eran visibles.
Su rostro sonrojado y su postura la hacían parecer vulnerable, sin ropa. Sus largas piernas y su delgada cintura eran fácilmente perceptibles, y los hombres que miraban la foto no pudieron evitar contener el aliento.
A pesar de que solo se veían su nariz y boca, todos sabían que era Sophia.
La multitud volteó a ver a Sophia, observándola con atención y comparándola c