Los ojos de Dave se iluminaron y se llenaron de entusiasmo. Una sonrisa confiada se formó en su rostro.
—Esta es nuestra carta maestra. La usaré cuando llegue el momento.
Ya sabía exactamente cuándo actuar: justo cuando Rupert creyera haber ganado. Ahí sería cuando todo se derrumbaría.
—Rupert ha intentado de todo, pero no se esperará que sus propias trampas se vuelvan en su contra.
Pronto, la verdad saldría a la luz.
Dave sostuvo la memoria USB con firmeza.
—Por ahora, mantente fuera de