Se escuchó una respiración cortante al otro lado de la línea. Luego, la voz de Jalen se volvió fría.
—No conozco a Bruno. Díganle al señor Evans que puede hacer lo que quiera con él. No tengo ningún problema.
El corazón de Bruno se desplomó.
—¿Qué? —su mente daba vueltas, incapaz de creer lo que acababa de oír.
Jalen lo había abandonado… lo había dejado a merced de Dave.
El pánico le arañaba el pecho. La desesperación quebró su voz.
—¡Señor Burke! ¡Todo lo que hice fue por usted! ¡Si la policía