Parecía que no había una solución fácil. Agotada, Bianca se dejó caer en su silla, abrumada por la confusión.
—¡Bianc, Bianca! —llamó Leonel con ansiedad al no obtener respuesta de inmediato.
Después de tomarse un momento para calmarse, Bianca preguntó:
—¿A qué hora empieza el lanzamiento? ¿Cuánto va a durar?
—Comienza a las diez de la mañana y no tomará más de dos horas —respondió Leonel.
Bianca ideó rápidamente un plan. Sus ojos brillaron mientras decía:
—No te preocupes. Reese llegará a t