Los ojos de Bianca se abrieron con incredulidad.
Dave siempre había parecido alguien tranquilo y sereno.
Jamás imaginó la desesperación tan profunda que debió sentir para pensar siquiera en quitarse la vida.
Dave contemplaba el cielo nocturno, mientras la oscuridad despertaba recuerdos que había enterrado muy dentro de sí.
Recuerdos que odiaba revivir, mucho menos compartir.
El cielo estaba gris ese día, y la lluvia caía con fuerza.
Los hombres de Rupert lo amordazaron, lo ataron y lo arroj