Bianca, vestida con un elegante vestido blanco, lucía serena y sofisticada.
Llegó puntualmente al puerto y se encontró con la impresionante imagen de un crucero gigantesco que parecía un palacio flotante.
Al caer la noche, la nave brillaba con luces deslumbrantes, casi irreales. Las ventanas iluminadas parecían estrellas encendiendo el cielo nocturno.
Estaba asombrada. Era la primera vez que veía una embarcación tan lujosa.
La riqueza y el exceso que la rodeaban la hacían sentir emocionada, aun