Bianca frunció el ceño con fuerza, su expresión era seria.
Juliet, preocupada por haber molestado a su jefa, se apresuró a disculparse.
—Lo siento, Bianca… No quise decir eso.
Bianca la miró durante unos segundos. Su expresión se suavizó y una leve sonrisa asomó en su rostro.
—Está bien. Gracias por ser honesta conmigo. No te preocupes, la empresa no se va a ir a la quiebra. Me encargaré de todo. Solo concéntrate en tus tareas.
—¡Lo haré, Bianca! —asintió Juliet con firmeza.
Juliet sintió al