Leonel dudó por un momento, pero luego la siguió.
Llegaron a la UCI y, tras obtener permiso del médico, abrieron la puerta y entraron.
En la habitación silenciosa, el único sonido era el constante pitido de las máquinas médicas.
Leonel se acercó a la cama de Madison y se arrodilló junto a ella.
—Mamá, mamá, soy yo, Leonel. Estoy aquí —dijo en voz baja.
Pero Madison no respondió.
El rostro de Leonel se llenó de angustia mientras miraba a Bianca.
—Bianc, ¿por qué no despierta? ¿Qué dijo el méd