Al escuchar esos nombres, los ojos de Bianca se abrieron como platos. Era como si un rayo la hubiese alcanzado, dejándola paralizada y sin palabras.
Habían pasado más de diez años, y aunque los rostros de esas dos personas se habían desdibujado en su memoria, sus nombres seguían grabados con claridad.
Madison era su madre biológica.
Leonel, su hermano mayor, había usado el apellido de su madre en un inicio.
Años atrás, Madison se había marchado al extranjero con Leonel, y desde entonces no se h