—¡Te estás volviendo todo un seductor! —Bianca soltó una risa suave mientras le daba otro trozo de pastel a Dave.
Dave entrecerró los ojos y señaló la comisura de su boca.
—Tienes algo ahí.
Bianca parpadeó sorprendida y se limpió la crema del borde de los labios.
De pronto, la expresión de Dave se suavizó. Extendió la mano, le sujetó con delicadeza la nuca y la besó en los labios.
Atónita por el beso, Bianca escuchó su voz cerca del oído, profunda y suave.
—Siempre me pregunté qué tan dulces