Joshua hizo señas a un camarero que pasaba cerca, tomó un par de copas, las llenó y, con una sonrisa arrogante, se las ofreció a Bianca y a Dave.
—Ashley quería que su hermana y su cuñado experimentaran lo que es la vida de lujo. Lo justo es que yo sea un buen anfitrión por ella —levantó su copa con una sonrisa engreída—. ¿Ven este vino? Es un Romanée-Conti de añada rara, cada botella cuesta una fortuna. Apostaría que ni en sueños pensaron probar algo tan exquisito. Pero bueno, estoy de buen hu