Su tono era claramente mucho más amable que cuando hablaba con Felipe.
Al escuchar aquella diferencia en su trato, la rabia de Felipe aumentó todavía más.
Lucía intentó sacar la mano de la suya, pero Felipe apretó con más fuerza.
Al mismo tiempo, le lanzó una mirada de advertencia.
Lucía tuvo que contenerse una y otra vez para no volver a estrellarle el bolso en la cara delante de Sebastián.
Sebastián la miró fijamente.
—¿No te resfriaste anoche?
La noche anterior había llovido con fuerza y el v