Por la noche, Felipe pensaba regresar a Villa Ébano, pero Isabel insistió en que fuera a la casa principal.
Por teléfono, el tono de Isabel no era precisamente amable. Al parecer, Lucas había actuado con suficiente rapidez y los abogados ya se habían puesto en contacto con ellas.
Felipe regresó a la casa.
Apenas entró, escuchó a Isabel, furiosa:
—¿Qué? ¿Quiere que te disculpes con esa desgraciada? ¿Qué demonios pretende?
¿Y encima quería que devolvieran a Lucía todo lo que le pertenecía? ¿Por qu