Héctor no le devolvió el golpe a Mateo, solo se limpió la sangre del labio.
—Si quieres divorciarte, vuelve pues conmigo —me dijo.
—Aunque no vaya contigo, se divorciarán de todos modos —intervino Mateo.
Héctor lo ignoró y me miró fijamente, esperando mi respuesta. Salí de detrás de Mateo, fingiendo calma.
—De acuerdo, iré contigo.
Quería divorciarme y cortar con el pasado, así que tuve que ceder por el momento. Para tranquilizar a Mateo, le sonreí y le dije:
—Te llamaré cuando todo termine.
Mi