CAPÍTULO 26

—Necesitamos ir a urgencias —me agarró del codo y me guio hasta la puerta, estaba a nada de entrar en la desesperación—. No te desmayes. Aguanta por favor.

Mi papá era un asesino.

Era hija de un asesino.

Lagrimas silenciosas caían de mis ojos sin siquiera preguntar, no podía retenerlas, estaba en una especie de trance y de aceptación a mi nueva realidad.

Me h

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