Mundo ficciónIniciar sesiónMiraba el techo sin encontrar todavía alguna razón lo bastante clara y sincera que explicara por qué seguía en su cama.
No podía creer que estuviera en la cama de Alessandro Rizzo y aun no me hubiera marchado como generalmente siempre lo hacía.
¿En serio me gustaba este hombre?
—¿En qué tanto piensas? —sentí como su mano me agarraba de mi cintura y me acercaba a él, quedando frente a frente.
Alcé un
COMENTEN QUE TAL LES PARECIÓ. LOS AMO.







