Punto de vista de Charlotte
Esta casa era como una soga al cuello. Después de aquel día en que Lucas frotó su pene contra mi coño, nos convertimos automáticamente en extraños.
Nos cruzábamos en el pasillo con un "Hola" o un "¿Qué tal?". Lucas nunca me decía "¿Qué tal?", lo que me indicaba que la cosa iba muy mal.
Me dolía todo el cuerpo, sobre todo el corazón. Ya no había noches de películas, ni mimos, ni barbacoas, nada. Sentía como si me hubieran arrancado los brazos.
Ojalá eso fuera todo, pe