PUNTO DE VISTA DE SOPHIA
Estaba agradecida de no haber sido despedida por salir corriendo como una gallina sin cabeza. Habían pasado unos días desde aquel incidente ardiente y nadie había dicho ni una palabra al respecto.
Era como si lo hubiera imaginado, pero yo sabía muy bien lo que había visto. Me repetía a mí misma que en realidad no importaba lo que había ocurrido; solo estaba haciendo mi trabajo por el sueldo de locos que me pagaban.
Pero esa convicción empezaba a tambalearse, porque cada