GRANDES PENES NEGROS
Punto de vista de Riley
Jamal y Marcus nos dejaron sin aliento a Finley y a mí cuando entraron en nuestro salón de masajes. Parecían leñadores: barbas tupidas, piel oscura y brillante, brazos musculosos.
Con esos brazos, podrían partirnos a Finley y a mí en dos, rompiéndonos el cuello.
Y esos bultos que se marcaban en sus pantalones cortos de baloncesto me lo dijeron todo.
Miré a Finley; me sonrió con picardía, con la cara roja, mientras los hacíamos pasar para que se prepa