PUNTO DE VISTA DE JESS
Han pasado dos días y todavía no puedo sentarme correctamente sin hacer una mueca por el ardor.
Mi coño seguía tierno e hinchado, mi cuerpo vibraba cada vez que apretaba los muslos.
Cada paso que daba me recordaba cómo me humilló sobre la mesa del comedor, dándome palmadas en el coño hasta dejarlo en carne viva.
Blane actuaba como si nunca hubiera pasado nada. Pasaba por mi lado en el pasillo como si ni siquiera me viera.
Cuando desayunábamos juntos, me llamaba “princesa”