PUNTO DE VISTA DE VITO
Han pasado unos días desde que le metí los dedos en el coño a la Hermana María durante la cena y ahora me evitaba como a la peste.
Cada vez que intentaba acercarme a ella, huía. También, cuando empezaba una conversación, no me respondía.
Yo no iba a tolerar esa mierda.
Me aseguré de estar en el convento justo después de su misa matutina, cuando repartían las tareas a las hermanas.
A la Hermana María le tocó organizar el almacén.
¡Perfecto! Habría algo de privacidad entre