HAILEY
La luz dorada entraba a raudales por las ventanas de la casa de la manada, bañándolo todo con su suave y delicado resplandor. Y bajo ese suave brillo vibraba una tensión como un cable electrificado. Algo se acercaba… algo gigantesco. Justo cuando amanecía, Lyna había entrado en labor de parto prematuro y, desde entonces, la casa había estado conteniendo la respiración.
Ryan paseaba por la sala como una bestia enjaulada, murmurando para sí mismo, con la frente arrugada por la preocupació