JADEN
Corrí por los pasillos del castillo con las palabras de mis hermanos resonando en mis oídos.
—David no es seguro. Tienes que despertar, Jaden.
—Hay algo que no está bien con él. No confío en él.
—Y tú tampoco deberías.
No fue lo que me dijeron lo que me inquietó, sino la certeza en sus voces. Jermaine solía ser reservado, de los que sopesaban todo antes de hablar, y Jackson, a pesar de su arrogancia a veces, tenía un ojo agudo para detectar mentiras. Pero esta vez ambos estaban equivocado