En la boda.
El sacerdote dio la ceremonia para declararlos unidos como marido y mujer, pasaron a la recepción donde todos compartieron.
— Felicidades, Julianne estás muy hermosa mi hermanita. — Felicitaron sus hermanos.
Julianne sonreía feliz al igual que Sergio. La fiesta continuó con brindis, conversaciones y felicitaciones a los novios.
— Ya quiero secuestrar te mi mujer bonita.
— Y ya quiero que lo hagas.
— ¿Nos escapamos?— propuso Sergio.
— Si, ya no quiero estar aquí quiero viajar y pase