UNA ESPERA QUE MATA
MAURIZZIO
Al estar mirando ese espectáculo de la naturaleza doy un gran suspiro y devuelvo mi vista hacia la puerta de mi oficina a ver si ya salió Betzy, me pregunto que tanto hace ahí adentro, por qué siento que ha demorado un siglo, de pronto la puerta se abre y sale mi secretaria con una media sonrisa en su boca.
Cuando Betzy salió ofreciéndome esa hermosa sonrisa, me hizo pensar positivo, con ella me decía muchas cosas, ahora las quiero oír de sus labios.
—La señorita