DISGUSTO
MAURIZZIO
Cuando salí de mi oficina, lo hice con prisas, pues cuando le hablé de la propuesta matrimonial le vi en sus ojos una gran duda que me hizo pensar que en cualquier momento se levantaría y saldría sin darme la oportunidad de explicarle el por qué de ella.
En las afueras de mi oficina sentí que el reloj corría lento, ya que estaba tan impaciente en espera de la respuesta que quería escuchar de sus hermosos labios, si acepta mi propuesta ese sueño de poseerlos estaba cada vez m