MI CONCIENCIA EN PUGNA
AMBRA
Ya se los había dicho desde que abrí mis ojos y comenzó mi día, sabía que este iba a ser un día para echar al olvido, las cosas no pueden ir de mal en peor por qué no se puede, mi mal presentimiento no podía ser peor, no podía ponerse peor, pensé que había llegado a su fin cuando entré a la oficina del supuesto gran jefe, y me di por enterada que mi rico bizcocho era mi verdadero jefe, pensé por un instante que mi día había mejorado, pero eso solo me dejó más con es