AL FIN SOLOS
MAURIZZIO
Mientras compartíamos con nuestro pequeño, me estaba volviendo loco del deseo, ya que cada vez que mi hijo nos hacía besarnos, o siempre trataba de mantenernos cerca uno del otro, lo que hacía que el olor de su piel que llegaba a mi me deleitaba los sentidos solo por tenerla demasiado cerca, quería degustarla a plenitud, pero por los presentes me abstuve, el tiempo se pasó tan de prisa y estábamos tan cómodos qué por eso al percatarme de ello aproveché, había decidido