Arianna llegó en silencio a la mansión. Jaime, el cochero que le había asignado su tía, la acompañó hasta la entrada de la residencia con el paquete que contenía el vestido. Luego, se lo entregó a uno de los sirvientes que abrió la puerta para dejar entrar a Arianna. Otra mucama se presentó para recoger el sombrero y el abrigo de la mujer. Una vez más tranquila y después de haber entrado en calor, hizo ademanes de subir las escaleras para ir hasta donde su tía y contarle sus apreciaciones sobre