Gerald Greenwood, que acababa de llegar, contempló desde la ventana de su despacho como Caden y Marianne subían a uno de los carruajes, luego decidió que su hora de actuar había llegado. Lo primero que haría sería hablar con Angelina y, si no funcionaba, enfrentaría a Caden usando la prueba que encontró. Abrió su caja fuerte y tomó la máscara blanca. Hacía ya unos días que había retirado el objeto de la habitación de su hijo, y este aún no se había percatado, lo cual le infundió esperanza; era