Michael había estado trabajando para arreglarse aquella noche, se contempló en el espejo varias veces antes de salir. El mayordomo tocó a su puerta para indicarle que la cena estaba lista.
—En un momento estaré con ustedes —contesto Michael y el sirviente se marchó. William subió para reunirse con él antes de irse, al verlo no pudo evitar sonreír y comentar:
—¡Vaya Michael! Ahora si pareces un duque —Michael exhaló una risotada.
—¿A qué se debe tanta distinción? No me dirás que es por Emilia po