No podía creerlo, él me amaba, él me había besado y ahora me tenía sostenida de la cintura mientras que su cara estaba tan cerca que yo solo parecía no más que una tonta frente a él, pues mis mejillas estaban supercalientes y podría jurar que mis ojos estaban dilatados viendo su belleza, aquella mini sonrisa que tenía en sus hermosos labios que ahora estaban algo colorados e hincados por aquel fogoso beso que nos acabábamos de dar, pero entonces el junto su frente a la mía y dio un suspiro y su