Mundo de ficçãoIniciar sessãoCapítulo cuarenta y dos
La calma antes de la tormentaLa brisa del mar despeina mi cabello y lo convierte en una armoniosa danza. Cierro mis ojos absorbiendo la mezcla de aromas. Es como si el aire del puerto purificara mis pulmones.
En este preciso lugar, a unos cuantos metros mar adentro, asesiné a Loretta. Pensé que esa noche terminaría todo, y no pude estar más equivocada. Solo fue la primera batalla, el inicio de la






