UNA MÁGICA NOCHE
Cuando lo tuve todo adentro al principio me dio pequeñas arcadas que pensé sacarlo de inmediato.
—Tranquila hermosa BEBEITA con lentitud—, me dijo con una voz tan diferente a la que le he escuchado—, solo haz ejercicio de respiración, mientras lo vas llevando adentro—, decía mientras sus caderas tenían un movimiento excitante contra mi boca y cara.
Así que seguí sus instrucciones, cada vez que me sentía ahogar por falta de respiración exhalaba un poco y volvía a mi trabajo, m