Liora caminaba de un lado a otro por su habitación como una sombra inquieta. Habían pasado tres días desde aquella traicionera cena con el hombre con el que se había acostado aquella noche.
Ashvin Grey.
Su nombre seguía abriéndose paso en sus pensamientos. Recordaba su mirada, la línea afilada de su mandíbula y el sutil gesto de sus labios. Después de lo que Nadia le había dicho la noche anterior, el miedo se había instalado profundamente en su pecho.
No podía estar embarazada. Simplemente no p