76. EL DÍA DE LA BODA
No sé en qué estaba pensando al creer que Pablo podría hacer algo. Tiene razón; no puede simplemente presentarse, tocar la puerta y declarar: «Vengo por las muchachas que tienen retenidas. Entréguenlas ahora mismo» . Esos hombres son crueles, no cederán por las buenas, y lo último que quiero es que él o los suyos resulten heridos.
Por eso acepté su ayuda. Rosalba necesita salir de esa hacienda y buscar un nuevo aire para sanar no solo su cuerpo sino su alma.
Cuando Pablo se marcha, mamá deja a