75. PRIMERA FUNCIÓN COMO LUNA
—Puedes retirarte —digo con firmeza al omega que trajo la información.
El joven asiente y abandona la casa de la manada con premura. Ahora, solo quedamos Alán y yo.
— ¿Qué opinas? —pregunto, frotándome el rostro con ambas manos, dejando entrever mi preocupación.
—Creo que la Diosa, una vez más, nos protege —responde con solemnidad—. Si no fuera por la documentación que hemos obtenido y el comercio con los humanos, los cazadores habrían dado con nosotros hace meses.
Asiento lentamente.
—Opino lo