111. MUERTE Y CAUSA JUSTA
Mi suegra y Rebeca se turnan para orar y cuidar de Marta, siguiendo al pie de la letra las indicaciones del médico. A pesar de sus esfuerzos, un segundo sangrado confirma lo inevitable: la pérdida del bebé. Marta queda aún más débil.
Me siento agotado, pero el descanso no es una opción. Bajo al despacho, donde encuentro a Jaime. Hablar con él es algo que no puedo aplazar.
No sé en qué terminará esto. Podría acabar muerto. Pero quiero creer que nuestra amistad significa algo para él, lo suficien