Las chicas cuchicheaban cuando pasaban a su lado, pero Elliot solo la miró a ella y le hizo un guiño coqueto.
Kali recogió su cuaderno y su bolsa y fue a sentarse en la fila que estaba antes que la suya.
—¿Qué estás haciendo aquí? ¿Pasó algo? —preguntó con preocupación.
—No, para nada, solo quise