—¡Val! —gritó Elliot y pocos segundos después su hermana se asomo a la puerta con ojos azorados.
—Elliot…
—Necesitamos una ambulancia, hay que llevarla con Alan… Llámalo —murmuró y Valeria entendió perfectamente a lo que se refería. Ni siquiera se movió de la puerta mientras hacía la llamada, y El