Matt parecía a punto de infartar cuando volvió a mirarlo.
—¡Lo dicho, es un idiota! —balbuceó antes de sonreír abiertamente—. Bueno… te agradezco la sinceridad, acabas de darme una satisfacción muy grande.
—¿En serio? —preguntó Kali cruzando los brazos.
—Claro que sí. Elliot puede que sea un idio