—Todo esto… parece irreal —murmuró por fin—. Como si una escritora muy loca estuviera haciendo maldades con nosotros.
—Estoy de acuerdo, en cuanto tengas a nuestra hija y recuperes fuerzas, prométeme que la vas a cachetear —pidió Elliot y esta vez Kali sí rompió en carcajadas—. Nena, te amo. Sí qui