—¿Estás bien…? —preguntó ella en un susurro y Elliot hizo un gesto negativo mientras sus ojos se anegaban en lágrimas.
Lo próximo que supo era que estaba abrazado a Kali, con la cara escondida contra su vientre, llorando, riéndose, a punto de gritar mientras ella metía una mano cálida por la parte