Si el cerebro de Elliot en ese momento era un volcán en erupción, el de Emma era una página en blanco. Había estado a punto de ponerse a gritar por aquella prueba, pero Elliot lo había hecho primero… ¿Por qué estaba gritando? ¿Por qué estaba preguntándole…?
—Entonces ¿por esto volviste? —gruñó él m