A Valeria se le humedecieron los ojos al escucharla. Sabía de primera mano cómo se sentía eso, y le era muy difícil pasarlo por alto.
—Escucha, linda. No estás sola —replicó—. Nos tienes a nosotros y en el peor de los casos, te tienes a ti misma. Eso es lo más importante, que estés bien contigo mis