CAPÍTULO 83. Un maldito infierno
Kali sintió que toda la sangre le subía a la cara en el mismo momento en que vio a Emma sonreírle.
—¡Tú…! ¡Maldita infeliz! ¡Te di el beneficio de la duda por cinco segundos! —rugió acercándose a ella, pero Sohan se metió en medio para que no pudiera alcanzarla.
—Pues evidentemente, fueron los cinco segundos equivocados —respondió Emma con tanta tranquilidad que a Kali le dieron ganas de sacarle los ojos.
—¿¡Dónde está mi hija!? —En ese punto lo único que la tranquilizaba era que no la veía