Mundo ficciónIniciar sesiónLas palabras sonaban extrañas a medida que salían de su boca, pero Elliot no tenía tiempo para ponerse a psicoanalizar lo que sentía mientras decía en voz alta que Kali era su esposa.
El viejo gordo frente a él se puso lívido, sus labios se convirtieron en una línea fina y apretó los dientes con impotencia. Por su cabeza pasó aquel pensamiento, el de que había elegido a la chica equivocada, pero de una forma m







