Juro que alguien me llenó la cabeza de algodón de azúcar y por primera vez en semanas mi pene se contrae dentro de mis bóxers mientras mi polla finalmente despierta de su período de hibernación.
Violet sale de mi armario, meneando su culo regordete hasta mi habitación. Mi polla se pone dura como una piedra al instante mientras se menea por la habitación.
Se pone sus bragas de encaje, un par de pantalones cortos y luego se desliza una camiseta blanca gigante sobre su cabeza.
"Voy a ver Netflix. ¿Me acompañas?" Se recoge sus largos mechones húmedos en la coronilla, como si fuera un nido salvaje.
Mi confusión está empezando a molestarme, al igual que Violet.
Esto es una maldita emboscada.
Me paso las manos por el pelo y tiro de él. "Perdona. A ver si lo entiendo. Estás en mi casa, usando mi ducha, sintiéndote como en casa, ¿y me preguntas si me uno a ver Netflix? ¿Usando mis datos de acceso y mi contraseña?". Siento algo más que confusión. Es más bien una leve irritación mezclada con inq