Edén
Miro hacia el cielo que se desliza por la puerta del coche. ¿Cayó del cielo como un ángel oscuro?
—Tom, nuestro conductor, está llamando a emergencias. Estábamos cerca de ti en la carretera. Qué suerte que te vimos. Perdiste el control en un trompo rapidísimo—, dice sin aliento. —Tu coche se ha adentrado en el campo. Tuvimos que venir corriendo a buscarte. Aparte de la nariz, ¿qué más tienes herido?—
Ni siquiera la luz interior del techo le da en los ojos de chocolate derretido. Me gustarí